Ojo, loco, con Yoko

Por Félix Mansilla

El 18 de febrero cumplió 80 años una mujer denostada por la historia y por la histeria de cuatro tipos que, después de una década, no se podían ni oler, y todo el bla blá que le sigue a la historia de los fab four.

 

B

Una mujer que no es sólo “la esposa de Lennon”. Es Yoko Ono, loco. Si alguien dice Linda Eastman (¿?)…Pero si escuchás Linda McCartney, ahí sí: fotógrafa de Rolling Stone, la que bailaba en Wins, que tuvo pecas, que parece que se acostó con Jim Morrison en una iglesia, que falleció víctima del cáncer y blá. 

Ni hablar de las esposas de Ringo y George (Pattie Boyd, modelo, primera novia/esposa) es algo casi conocida porque finalizó con Eric Clapton. En fin, Yoko es Yoko, esa mujer en la que creyó John («Creo en mí/sólo en Yoko y en mí», en el final de la canción God), pero que la prensa y los entredichos se encargaron de ponerle el personaje de villana, de flor de hija de puta, la que vino a separar a los flequillos de Liverpool.

Ahora es el momento de hacer justicia con Yoko. Una mujer que tiene un concepto del arte como pocas, es reconocible en su esencia conceptual a lo largo de los años, y sin comer del finado John. Googleá muestras de yoko, vas a ver: te caés de culo con la ponja. Es más, no hicieron falta más referencias para que alguien se haga la pregunta “¿Quién es esa china fea?”. Es eso, su nombre: Yoko Ono. Hasta ahora mismo pienso en algún día pintar una bandera que diga: «Yoko, el tiempo te dará la razón»*.

*Brevísimo ensayo inspirado en un texto radial de sábado.

(de la edición Nº 29, marzo 2014)