Chavela 1

No te banco, Dios

Después de un 2012 que será recordado por varias partidas, una palabras en homenaje a todos los artistas que se “fueron” este año. A todos ellos, gracias y a no olvidar. Por Nacho Babino*

Mirá, ¿sabés qué? Yo sé, todos los sabemos o al menos muchos lo sabemos que vos sos Dios, sí, así con mayúscula, pero no te banco. Me tenés los huevos al plato, como dicen algunos acá. Me caes como el culo, re mal. Sí sí, Carlos Solari dijo una vez que eras todo y que no podías progresar, pero eso no es lo que me molesta. Es más, eso me tiene sin cuidado. Me molesta que seas un forro —porque sos medio falluto, no nos vas a decir que no— y un egoísta. Creo yo que te gusta llamar la atención. Como si poco más de dos mil años no te alcanzaran.

¿Qué es eso que en una semana te llevás con vos a Fattoruso y a Chavela Vargas?, ¿Qué carajo tenés con todos los músicos y escritores y artistas y almas sensibles de esta parte del mundo, de por acá, de por el sur?, ¿Ah, sos vivo? Claro, el tipo le da muerte a Osvaldo Fattorusso y a Chavela Vargas.

Uruguayo aquel, costarricense-mexicana ella. Dicen por acá que este año, el dosmildoce viene complicado, que quizás en diciembre, ¡pum! espichemos todos. Qué va pues… Eso dicen y queda a criterio de cada cual creer en eso o no. Pero lo que sí me parece a mí es que se te está yendo un poco la manito. Sí, la derecha claro, quién puede ponerlo en duda a esta altura… Luis, Tabucchi, Luy, Fuentes, Caloi, Leda, Cesaria Évora, Maria Elena, Trejo, Tizón, Ray, Otero. Y ahora en menos de una semana; Chavela y Osvaldo. Y seguramente se me olvidan alguno/as.

Y el Osvaldo. El uruguayo ese que llevaba encima todos los ritmos. Que podía no tener para comer pero que te agarraba una batería y te la hacía bailar. Porque el mismo ha dicho que ha pasado hambre pero con el Hugo sentaban el culo en alguna vereda y fa! Música. Y andá a cantarle a Gardel. Porque cuando esos dos pelaban, mierda… Encima, ¿que podés entender vos de candombe, de música beat, de rock, de jazz, de la música popular de acá y de allá, de los cantores y cantoras?

¿Ah? Decí bó, a ver… Sí, claro, puede ser que acá nosotros tampoco lleguemos a entender del todo esas músicas, pero al menos hemos tenido la oportunidad de escucharlas en vivo. O sino, sabés qué, ponemos un disco, o enchufamos el mp3 o nos calzamos los auriculares y ¡¡¡Tomá!!! Nos vamos de viaje con ellos.

O abrimos algún libro o repasamos mentalmente alguna poesía y listo man, ya está. Pero a que vos no podés. No. Porque vos sos Dios y nosotros acá, pero escuchá, y grabatelo en esa cabecita, si? Nosotros acá ponemos algún disquillo de ellos y listo mano. O los fuimos a ver en algún momento por acá y nos lloraba el cuore de alegría y de música. Y eso vos no. El Osvaldo… cómo tocaba la batería ese charrúa!!! Y eso que las últimas veces no podía ocultar la panza de vino y birra que se le escapaba por todos lados. Pero claro, vos sos Dios.

“Ay, el señorito se llama Dios” Y vos te ponés la gorra. El famoso perro viejo… Sos un gil. Y quizás sí, sea un delirio todo este texto, pero no me importa. No nos importa. Hace unos días, equivocadamente pensé: “Al final, es está poniendo mas interesante el cielo que la tierra…” Minga, de acá. Porque nosotros vamos y ponemos un disco o releemos algún libro. Y eso, eso vos no.

(de la edición Nº 11, de septiembre 2012).

*Lobense, Licenciado en Periodismo y Comunicación Social UNLP, cronista, fotógrafo, viajero.

Editorial 2

La búsqueda de la estrella

(Editorial febrero) La edición de febrero es todo Spinetta en el viaje. La idea surgió después de la edición de marzo de 2012, donde a través de un repaso certero por la vida de Luis, Nacho Babino abrió la posibilidad de encontrar en esa misión la fuente de todo deseo.

Invitar hoy a los amigos spinetteanos para escribir sobre él, su obra, su camino, su traspaso en todas las vidas que atravesó de modo cercano, en cada vuelta de disco, es mucho y es poco a su vez. Allá vamos sin esperar nada, pero dando todo. Los por qué se denotan claros, fervientes, se aproximan en cada uno de los textos escritos en exclusiva para esta publicación y, la búsqueda de la estrella es precisamente eso: ahondar en las sendas para transmitir sin reparos, expandir, comunicar, ser para ser, dar para seguir.

Creemos claramente que si las cosas que contamos tienen empeño lograremos continuar, buscando las excusas, haciendo real aquello que planteamos como objetivos. Entre las enseñanzas de Don Luis, encontramos para esta ocasión, aquello en lo que nos reflejamos e intentamos desandar. “Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso”.

Eso es, en parte, la búsqueda de lo infinito, la transposición entre el ser social y lo interno. La sola idea de buscar conformar los días de cada uno, de todos, en las cosas que queremos para ser algo más que caminantes. Creemos en que si lo buscamos, llegaremos: como puente, como testigos, como luz. Todos nos debemos el mensaje de prestar el alma, volar, sin daños, con decencia, para hacer lo que hay que hacer.

En esta ocasión, tenemos el agrado de contar con una colaboración exclusiva del periodista de rock Alfredo Rosso, quien deja andar las palabras en los significados de Spinetta en su vida a un año de la partida. Queremos así asentar el recuerdo para que se explaye en un presente, distinto ya. Porque el flaco suma cultura, en este, y en todos sus viajes. 

Los que hacemos el viaje.

Foto Carnaval

Carnaval toda la vida

Al historiar, mes a mes en el viaje, se presentan diferentes temas, escenarios, actores (y actrices) como así también perspectivas que son provisorias antes que cerradas o absolutas. Febrero, el más corto de los meses del año, no se achica: siguen las vacaciones, la pileta, el mar, la sierra y el río. Febrero es carnaval.

Por Mauricio Villafañe*
Y esta fiesta popular, recientemente reivindicada y revalorizada con la recuperación de sus feriados por el gobierno nacional, es un buen viaje. Nos volvemos parte de esta recuperación, de este acto de justicia histórica en nombre de la alegría popular, con la firme promesa de no olvidar que estos feriados habían sido derogados por la última dictadura cívico- militar, lo cual muestra la “sensibilidad” de los represores a la hora del reconocimiento a los derechos del pueblo. Entonces, ya que han sido recuperados, a dejar la timidez de lado y a festejar que es Carnaval. En esta ocasión viajamos hasta la Europa de fines de la Edad Media y principios de la Moderna (considerando la clásica periodización “universal”, europea en realidad…).

La “fuente de inspiración” será la lectura del libro de Mijail Batjin titulado “La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento” que trata sobre la obra de Rabelais, escritor fundamental del siglo XVI que da cuenta de la sabiduría de la cultura popular europea de la época. Por esto se lo puede considerar un “maldito”, un olvidado por los academicistas al no ajustarse a los cánones establecidos (oficiales) de la literatura. Tanto su obra como el análisis de ella que hace Batjin hablan de la cultura popular, concepto amplio, ambiguo y problemático si los hay.

Pero de lo que podemos estar seguros/as es que el Carnaval es parte de esa amplitud que el concepto tiene. Esta fiesta popular es la manifestación viva de la creación y de la sabiduría popular, con su propia lógica y racionalidad. Una racionalidad que emerge del pueblo mismo, no impuesta, que se halla alejada de las concepciones y formas de los sectores autodenominados de “alta cultura” que buscaron y buscan limitar lo que se entiende por cultura a sus propias expresiones, denegando entonces ese status a toda otra forma como pueden ser las tradiciones populares, tildadas de irracionales, inmorales, propensas al despilfarro, etc…

Por esto, es necesario insistir en un aspecto ya marcado: fue, en nuestro país y hace poco más de 30 años, la última dictadura quien derogó los feriados de Carnaval y fueron los poderes establecidos (grupos de opinión/presión de los sectores dominantes, la Iglesia, ciertos sectores de la dirigencia política) quien han intentando hacer del Carnaval una muestra de lo que la “negrada” puede llegar a hacer atentando contra la “moral y las buenas costumbres”…

Ya desde la Edad Media y Moderna el derecho del pueblo a la alegría que es el Carnaval era visto y vivido como un canal y una forma de oponerse y rebelarse ante la “cultura” oficial como ante la estricta moralina conservadora y feudal de la época. Las expresiones culturales populares eran amplias y variadas, yendo desde fiestas públicas carnavalescas y ritos como producciones literarias paródicas y relatos orales.

También de ellas forma parte lo que hoy podemos llamar dichos o refranes, formas y tipos de un vocabulario familiar, cotidiano, compuesto por expresiones de insulto y lemas populares.
El Carnaval propiamente dicho iba acompañado de actos y ritos como procesiones públicas por calles y plazas, fiestas y ferias con exhibición de “fenómenos” (enanos, gigantes, mujeres barbudas…).

Toda esta expresividad ofrece una visión del mundo diferente, no oficial y externa al poder; un mundo paralelo, un “segundo-mundo”. Es en este momento histórico cuando este mundo, paródico, carnavalero, popular, se vuelve antagónico al mundo oficial ya que se da y desarrolla en oposición a los poderes establecidos. Pertenece a ese amplio mundo toda una particular visión del mundo y de la cultura; en él el Carnaval se erige como la expresión paródica del poder religioso y/o estatal al ser parte de la vida misma, al ser parte de lo cotidiano del vivir y el hacer popular.

Es una expresión vital, atravesada por el juego y las máscaras que nos igualan y nos ocultan para, paradójicamente o no, expresarnos. Es el mundo de la risa y la liberación de las miserias y dramas de la cotidianeidad, es la huida provisoria, alegría mediante, de los moldes de la vida ordinaria. El Carnaval es el derecho del pueblo a la alegría.

Que no se lleven nunca más el Carnaval ya que en él renace y se renueva el mundo sobre más justos principios, ya sea a fuerza de bufones y mascaritas sueltas, de fiestas públicas y creativas carrozas o de murgas y pomos de espuma.

*Lobense, estudiante del Profesorado de Historia de la UNLP.

pomo foto 2

Ruido sucio de un asteroide

De la mano de Tércer Trópico —programa de FM La Tribu— repasamos una entrevista a Héctor Pomo Lorenzo, ex Los Abuelos de la nada, Invisible, Spinetta Jade, Pappo´s Blues, Páez, Calamaro, Melingo y Aznar.

Invisible. Lorenzo, Machi y Spinetta.

Invisible. Lorenzo, Rufino y Spinetta.

Héctor “Pomo” Lorenzo comenzó los andares del rock en 1968 con los Abuelos de la nada, con Miguel Abuelo y su caterva, logrando una de las primeras grabaciones que tuvieron difusión del género rock en castellano. Luego, participó en el primer disco solista de Spinetta –(Spinettalandia y sus amigos de 1971) donde conoció a Luis y “la inquietud de hacer cosas con él”. Después siguieron episodios que hoy se funden en recuerdos sin fecha de vencimiento: “Un viaje por París, volver a la Argentina, Pappo´s Blues, Invisible, mi primer grupo Sr. Zutano, donde recordábamos el embrión de Spinetta Jade en el ’80, antes de llegar al primer disco, Alma de diamante (que me parece un discazo), con invitados de lujo como Pedro Aznar y Lito Vitale”.

Las secuencias de sus dichos y lo real se proyectan como un hilo que en más de cuarenta años de carrera, permiten vislumbrar el concepto de un artista entero y con entrega completa. Actualmente, se presenta con ADN (Asteroid Dirty Noise) junto a Pablo Suárez (bajo) y César Franov (también músico de Jade), para deleitar con un tópico un tanto raro y novedoso.

Tres músicos en escena ejecutando el ritmo procesado desde la notebook de Franov, con reflejos sonoros en tiempo real, bases de bajo de marcado Groove oscuro y el toque en la betería del propio Pomo en diferentes tempos y ejecuciones obscuras. A continuación, las palabras en una noche de Tercer Trópico que hacen al hombre y las historias que lo demuestran como uno de los tantos del guetto spinetteano: sano, conceptual y complejo.

Pomo dixit: Spinetta, Invisible y después

“El motivo de Luis siempre fue, y creo que llevo esa marca que nunca la voy a dejar de lado, el hecho de que los discos hay que hacerlos en cadena y con la misma gente, sin lugar a dudas. Para mí, Invisible y Jade son lo mismo. Como Pablo Suárez (músico de actual proyecto ADN) que dijo que “Jade es invisible con chapas”. En el disco de ADN se dan orígenes en tres generaciones lateralmente opuestas, porque ni siquiera son correlativas, son salteadas. El hecho de que ellos hayan llegado por su edad primero a Jade que a Invisible. Hoy los chicos que recorren como referente la música de Invisible, tienen veinte años. Ése es uno de nuestros legados que va más allá de la destrucción de la industria discográfica y la difusión de esta música después de haber inventado un género con mucho trabajo durante cuatro décadas”.

Autodefinición

“Soy un enfermo terminal de una enfermedad que no sé cuándo empezó, y sé cuándo va a terminar: el último de mis días. He sido muy selectivo, es decir, nunca me distraje en cosas que no me interesaron, fui muy consecuente y seguí los pasos de mi gran maestro que ha sido Luis. Llevo esa conducta, donde estoy es porque siempre hay algo y siempre estoy”.

El jardín de los presentes: ADN

“El presente es lo mejor que le puede pasar a la gente que está viviendo el futuro, porque el presente en manos de la gente que vive del pasado es la muerte. Nosotros nos dedicamos a eso: una nueva entrega arriesgada para que ustedes disfruten de varios presentes y no de uno sólo. No solamente para proporcionar nuevos futuros, sino que los nuevos futuros son más pasados: no son uno o dos, sino todos los futuros que puedas lograr. Por eso que yo digo que (Luis) no se fue, porque el legado que deja está mirando a ver qué estás haciendo. Yo sigo entregando lo mismo que entregó desde el año ’68 y cada vez que me siento es para hacer la misma función. He cuidado las espaldas de tantos artistas en mi carrera, en este caso, la espalda de estos dos monstruos al borde de un ataque de nervios: dos monstruos que son las visuales y el audio”.*

(de la edición Nº 8, junio 2012).

*Agradecemos a Juan Manuel Badaloni, quien nos acercó el audio de la entrevista del programa Tercer Trópico(jueves a la medianoche por FM La Tribu): www.fmlatribu.com).

comparsa 1

Flash carioca

Por René Catto*

La cosa es que cuando uno anda con suerte, nada ni nadie puede decirle a uno “che, loco pará un toque, no limés”. Nada que en fin, todo lo contrario. Esa noche me sentí un tocado por la vara de esa para algunos pocos, los privilegiados. El corso había empezado hacía no más de media hora, estaba solo, con un amigo cobrando las entradas, y quedamos en que iba a ver la salida de la comparsa que había traído la comisión organizadora. Hasta dónde sabía por los comentarios de los entendidos en el tema, se trataba de una cotizada comparsa del interior de la provincia, con más kilómetros en las patas que kung Fu, las más bellas bailarinas y varios premios otorgados en la fiesta del salamín o algo así.

Entonces, el canje con mi compañero comenzó a llevarse a cabo, un rato yo y después él. De atrás ya se veía que las minas más buenas de la comparsa estaban adelante. En una de esas, pasó un pendejo y me llenó de espuma la remera. Lo putié así como para seguirle el juego, hacer de piola, porque me considero un tipo que todavía no perdió los códigos. Al toque volvió, me hizo unas embestidas ágiles tipo Pájaro Caniggia y cuando lo tuve a medio metro pensé en darle un chute en el orto así como en tren de joda, pero sentí que estaba siendo observado y decidí hacerme el sota.

Los borregos continuaron con sus gambetas entre la gente que se iba acercando al escenario, foco principal del evento, donde se cocinaba la diversión, digamos, el núcleo mismo de una costumbre anual muy familiera. Las carrozas ya estaban por dar una vuelta y escucho al capanga de la comparsa que pega unos gritos así medio como un cacique bien cojudo y en un abrir y cerrar de ojos todos quedaron acomodados, moviendo las plumas a modo de ensayo de salida, como hacen los boxeadores cuando están cagados y dan vueltitas sin despegarse del rincón.

En eso, siento que me golpean de atrás. Para mis adentros pensé que era alguno de la carroza de la casa embrujada o una mascarita o alguno de los caballitos de bolsa. Me hice el boludo y seguí pispiando a las expertas en esa especie de muévelo muélvelo goloso. No puedo describir la sensación de esa energía que despedía y esa marcha emplumada. En un momento pensé que estaba muy cerca de un fuego rojo que me iba a encender en una especie de infierno gustoso, lujurioso, todo aceitoso, bien vicioso. La misma mano otra vez. No reparé en ese chiste que se extinguía en dos segundos, el impostor se iba a dar a conocer.

Cuando por fin dije a ver, era ella. Que quería saber cómo venía con el tema de las entradas y que a una de sus amigas la había perdido después de ir al baño. Que estaba tomando Coca porque la Sprite estaba caliente y que la hamburguesa tenía mucho picante. Creo que por el ajo dijo, pero la verdad es que estaba como recién vuelto del calor aceitoso y ya todo empezaba a chuparme literalmente un huevo. Cero ganas de tomarme el trabajo de contestar reclamos. Es un corso, viejo, hay que poner la mejor, hacerse el picante, sumar al espectáculo todo. Entonces ya la cosa se puso así medio piedra.

—Tenés olor a alcohol, René. Esto empezó hace veinte minutos y ya estás en pedo —afirmó sin las pruebas fehacientes del caso.
—No, amor si tomamos dos fernet y recién nos armamos un whiscola medio neeenita —dije con acento de Córdoba Capital, como para que la flaca le empiece a poner un poco de onda.
—Bueno, bueno —dijo y pareció convencida. —Recién vi a tus primos de Zapiola.
—Ah, mirá —esbocé de acostumbrado nomás. Mi interés estaba en frente y sentía como que un láser de luz caliente me cocinaba enterito, como una papa frita.

Era la mirada de la morocha que comandaba la comparsa. No tenía más de veinte años, una sonrisa brillante y una pose que por lo que calculé así medio on fire no me pasaba por más de doce centímetros, nada. El marrón de sus curvas hacían contraste con el blanco brilloso de las plumas y movía los pechos con un crepitar lento y espeso. Así fue que sentí que dejaba todo y que me iba bien a la mierda: con un par de mudas, la Helatodo, la carpa, un mazo de cuarenta, velas y que me vayan a buscar. Sí, en un momento me vi al lado de una laguna a la tardecita, mirando el andar del agua calma, con la caña a un costado, como para darle un poco más de calor a la garganta en un verano interminable. Ella que me pide que le cuente cómo sería mi cielo ideal o algunas anécdotas de mi época de promesa asociada al gol.

—La verdad, qué lindo plan el nuestro. ¿Qué decís?
—Si, no conocía la laguna de Monte.
—La puta si no vale la pena estar vivo.
—Ay, sos un amor, René.

A la noche, alguna musiquita tranca, dos fernet y el fuego ahí quemando las brasas para cocinar un pedazo de vacío for export. Un brindis con un tinto etiqueta nacional, así como un para un jueves a la noche, ponele y el fuego en los rostros cargados de un día agitado. Una caminata contemplando el espejo de agua y a no renegar de tanta vida silvestre que para eso llevamos un colchón inflable. Un espiral por si los mosquitos, el cielo estrellado y a noniar cucharita después del pecado. Ahí el pecado fue temperamental y de pronto volvió el calor, pero se mezcló con el frío y el corso. La morocha me estaba penetrando con la mirada y miré a los costados: nada. Y a atrás: nada. Era para mí. Sí, para mí. Después de esa noche empezaría nuestra historia de pasión a primera vista. Y me seguía el calor en los cachetes y sentí el codazo en las costillas.

—Ah, pero sos un pajero, René. Dejá de hacerle caras a esa mina, boludo.

(de la edición Nº 7, mayo 2012).

*Escribe la sección Historias diras en el viaje desde mayo 2012.

futbol literatura chillan

Fútbol y literatura en la Argentina

Mediante un repaso por las letras que reflejaron el deporte en sus interiores, el periodista deportivo Walter Vargas abre el juego para demostrar que la literatura de fútbol necesita un reconocimiento en los altares de las letras. 

Por Walter Vargas*
La relación entre fútbol e intelectuales y fútbol y literatura, viceversa, no es cosa de hace un año, ni de cinco, ni de diez. Ya en Rey Lear, de Shakespeare, hay una referencia futbolera en boca de Kent: ¡ni que te echen la zancadilla, mal jugador de fútbol! Francois Rebelais, en Gargantúa, alude a quien jugaba el balón con las manos como con los pies. Martin Heidegger, una suerte de revolucionario de la filosofía, se abstraía de Ser y Tiempo en apasionadas tardes de Bundesliga (era hincha del Hamburgo) y un significativo número de escritores célebres regalaron hermosas páginas futboleras en tiempos en los que los bienpensantes veían el fútbol con sorna, con franco desdén o en todo caso con menor valoración que al boxeo, más salvaje, sí, pero también, según encontraban, más estético y más, como decirlo, más ético.

Antonio Machado y León Felipe gestaron sendos poemas tributados al balompié, pero sin dudas dos de los más célebres pertenecen a Rafael Alberti y Miguel Hernández. Oda a Platklo, de Alberti, es un texto de cuño antológico: Porque volviste el pulso a la pelea/en el arco contrario el viento abrió una brecha. A su vez, Hernández contribuyó con su Elegía al guardameta, dedicada a Lolo, “sampedro joven en la portería del cielo de Orihuela”, cuyo acto supremo y definitivo fue salvar su arco al precio de dar la cabeza contra un poste. Como un sexo femenino, abrió la ligereza del golpe una granada de tristeza/ aplaudieron tu fin por tu jugada/ Tu gorra, sin visera, de tu manida testa fue lanzada, como oreja tercera, al área que a tus pasos fue frontera/ Te arrancaron, cogido por la punta, el cabello del guante, si inofensiva garra, ya difunta.

En este confín del planeta abrevaron en la poética de la número 5 luminarias como Catulo Castillo, Julián Centeya, Manuel Mujica Lainez, Héctor Negro, César Fernández Moreno, Baldomero Fernández Moreno, Enrique González Tuñón, Humberto Costantini, entre otros, sin olvidar, desde luego, una verdadera joyita como Literatura de la pelota, ofrenda póstuma de Roberto Jorge Santoro antes de ser desaparecido por la dictadura militar que devastó a la Argentina en el período 1976/1983.
En materia de prosa futbolera han dejado testimonio popes del porte de Camilo José Cela, Horacio Quiroga, Henry de Montherlat, Rubem Fonseca, Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Augusto Roa Bastos, Vladimir Nabokov, siguen firmas, pero si de nuestro país hablamos disponemos del excepcional póker que componen, en estricto orden alfabético, Rodolfo Braceli, Roberto Fontanarrosa, Juan Sasturain y Osvaldo Soriano. Nótese que Sasturain nació en 1945, que Braceli nació en 1940, que Fontanarrosa (el inobjetable Maradona del género) y Soriano constan en el infinito cósmico, pero los cuatro ya hacían genuina literatura futbolera cuando lejos estaba de avizorarse una expansión que se esbozó hacia finales del siglo XX y se consumó a comienzos del siglo en curso.

En mucho contribuyó, sería injusto omitirlo, la aparición de Ediciones Al Arco, un sello plenamente dedicado a textos vinculados con los deportes, fundado por los periodistas Julio Boccalatte y Marcos González Cézer. Pero igual de justo es reponer, en todo caso, que Ediciones Al Arco surgió y se consolidó como un vigoroso correlato de un viento de cola que interpeló prejuicios, estimuló a los indiferentes y liberó a quienes se sentían en posición de contar sus propias historias. Dicho de otro modo, el sello editorial autorizó a todo el mundo, aun cuando no todos publicaran en Al Arco. De esos años provienen el portentoso Eduardo Sacheri y unos cuantos autores más que, en última instancia, no hacen otra cosa que corresponder a la quintaesencia de su cultura. ¿Cuántos pilares identitarios gozarán, como el fútbol, de una savia de tan rozagante argentinidad?

Quedará por establecer el origen del viento de cola, y sus razones primigenias, si tales hubieran (¿el abierto reconocimiento del fútbol como un suceso de impregnación extraordinaria y su legitimación como fuente de divisas copiosas?), pero mientras elucidamos el asunto, lo justo y debido es disfrutar del existente. ¿Así que fútbol y literatura se han vuelto tan armónicos como madera y carpintería? Enhorabuena. Lo verdaderamente raro, y difícil de explicar, es por qué en nuestras tierras los libros de historia ignoran olímpicamente (valga el futbolismo) la influencia de un quehacer tan difundido, tan descomunal y tan fundante. Pero no vayan a creer. Ese día no debe de estar muy lejos**.

*Platense, trabaja en ESPN, agencia Télam, Diario Olé. Es autor de Regreso del llanto (Poesía, junto a J.L.Cutello, 1988), Perchas flojas (1991), Diccionario de equívocos (con Patricia Mercado, 2004), Noches de sal (2005) y Marchar hacia la espera (2007), Fútbol: opiniones y merodeos (Jugados, 1999), Del diario íntimo de un chico rubio (2004) y Fútbol Delivery (2007).

**Nota escrita para la revista de literatura de fútbol Centrofóbal  de Félix Mansilla y Francisco Clavenzani. Octubre 2012.

 

 

Fabian casas

Casas con diez pinos

Desde un despliegue concreto enfocado en las perspectivas contextuales, Fabián Casas se mueve dentro de las letras y desarrolla una personal manera de narrar episodios desde las calles de Boedo. Por Nacho Babino y Facundo Arroyo*

Casas, G. Ferro y P. Marchetti están en Bardo.

Casas, G. Ferro y P. Marchetti están en Bardo.

“Veo y entiendo la literatura como una forma colectiva”. Borcegos oscuros, jeans, remera de la Velvet Underground y sus mismos anteojos de siempre, marco negro y cristales claros que dejan ver bien grande el marrón de sus ojos. Fabián habla pausado, aunque por momentos intensifica o atenúa el volumen de la voz dependiendo de los gritos fritos de las siete señoras que unos metros más allá, contra la vidriera del café, hablan de todo sin decirse nada.

Casas se hace, se inventa -qué otra cosa saben hacer mejor los poetas sino oficiar de inventores- una pausa en medio de su rutina laboral. “Encima estamos de cierre”, dice. Cada encuentro con él es un hervidero de nombres, de información, de cosas nuevas viejas o de viejas cosas nuevas. Como en sus Ensayos Bonsai, pone sobre la mesa, muestra, hace conocer, mil nombres y mil maneras de entenderlos y relacionarlos. Desde Heidegger hasta Cucurto pasando por Vallejo; desde Manal hasta Minimal pasando por Los Redondos. Pero no es una paja a su saber, una masturbación a su conocimiento; Fabián se copa y da nombres, cita autores, canciones. No obliga, eso sí que no. Sólo si uno quiere, estira las manos, agarra eso y lo lleva.

“José Luis Mangieri me hizo ver cosas muy centrales que son las que conservo. Tenía que ver primero con trabajar, luego escribir y finalmente, si se da, publicar (…) Es mejor que conozcan los libros a que te conozcan a vos” dice Casas que es, aunque cueste creerlo, un tanto holgazán. Porque sino cómo se entiende que para terminar alguno de los cuentos que integran Los Lemmings haya tardado casi diez años. Quizás, casi sin saber, los distribuidores en Alemania de la película Ocio, basada en su novela corta homónima, hayan definido un poco esta rara manera de producción del autor, al traducir el título como Elogio de la pereza. Casas escribe buscando o busca escribiendo.

“La lógica capitalista es definición: te gustan las mujeres o te gustan los hombres, el capitalismo te define, todo el tiempo. Esa enfermedad muchas veces la tienen los artistas y los críticos. Nadie tiene que buscar la definición, lo que tienen que buscar es la incertidumbre. Y aprender a vivir con la incertidumbre o con preguntas paradójicas. El pensamiento oriental está más curtido en poder pensar más de dos cosas a la vez, nosotros no. Menotti o Bilardo, la dicotomía eterna del esto o esto” dice Casas, que después cita dos veces a Heiddegger y vuelve a decir: “Donde está el peligro, está la salvación”. Cuando habla, Fabián te mira. Y cuando calla también.

El poeta demuestra todo el tiempo atención, hace saber que escucha lo que su interlocutor le dice, le pregunta. Por momentos parece un cazador en estado de vigía. Salvaje. Cuando habla te mira. Y mira mucho desde esos dos grandes ojos marrones siempre bien abiertos, siempre con ese par de anteojos de marco negro delante.

“Cuando me entrego me siento más vivo. Con mis amigos, la familia, los escucho. Momentos de abandono del yo, es súper sanador. Me pasa mucho con mi hija, estoy todo el día encima de ella: la cambio, la baño, cuido que no meta los dedos en el enchufe. Me olvidé de mí, estoy pasando los mejores momentos de mi vida cuando me pasa eso. Me pasé tanto tiempo pensando sobre mí, hablando con gente que no tenía que hablar, perdiendo tiempo en actitudes estúpidas del yo, mías, egoístas. Cuando vos te olvidás de vos sos feliz”, dice. Ya es papá. Guadalupe, su compañera, aquella a la que le dedicó Los Lemmings -Todo para Guadalupe-, fue mamá de Ana. La paternidad lo hace feliz. Se le nota.

“Es más bien una necesidad de crear nuevos canales, porque con los viejos no salíamos, no teníamos chance. Y no es cuestión de ponerte a llorar si no te publica Ñ. Producir la forma en que vos querés contar y producir. No ser llorón. Hacerlo, como nos parece, pero hacerlo. No quería quedarme en el crítico que termina insultando al otro…” y de golpe, gesto de disculpa mediante, trunca lo que estaba diciendo y atiende el llamado de su teléfono celular: “Hola, Cuqui, ¿hola?… Te escucho re lejos… ahí voy sí…”. Corta el llamado, se acerca a la barra, paga, saluda, abraza y se va. No sin antes mirar con esos dos ojos grandes y marrones, desde la vereda y del otro lado del vidrio, a las siete señoras que siguen ahí. En este pequeño bar, Casas escribió parte del sermón de su montaña.

(de la edición Nº 14, diciembre 2012).

*Licenciados en Periodismo y Comunicación, UNLP. Autores del libro de crónicas “Bardo. Nuevas formas de hacer comunicación”, con prólogo de Juan Bautista Duizeide, editorial Independiente. Primera edición: 13 de noviembre de 2012.

Energía invisible (2013).

Ya salió a la venta Energía invisible

La primera producción discográfica de Protoplasma es un viaje sobre melodías contundentes y mensajes de deseos en formato rock. Aquí la reseña de un disco hard, ajustado, con bellas canciones y bien al palo.

Ecos de Energía invisible

Por Félix Mansilla*
Energía invisible es el primer manifiesto de la banda en formato físico y cuenta con un arte basado en la lectura de diferentes obras conceptuales del artista lobense de arte contemporáneo Pedro Rossi, interpretados por Dominga?! en el diseño de la portada y en el booklet. Esa conjunción se desprende de los preceptos que Protoplasma desarrolla de modo musical y espacial desde hace una década en la ciudad de Lobos.
En agosto de 2011 la Casa de la Cultura de Lobos fue el lugar donde se grabó la parte instrumental del material, durante dos jornadas de más diez horas. Contó con la producción de Protoplasma y fue grabado, mezclado y masterizado por Gustavo Sambartolomeo en El Lucero Records. De esas jornadas, quedaron diez canciones que conforman la esencia de Energía invisible.
El árbol protoplasmático de la portada es obra de Matías Olivastri —director de arte, escenógrafo, realizador, amigo de la banda— quien tradujo eso que Protoplasma contiene en el desprendimiento de sus mensajes: el árbol como significado amplio de una forma de ver e interpretar la existencia, los deseos “frente a la razón”, en las misiones y los planes, como raíces expandidas en un ideal de cambio en las formas: “Lo establecido hay que modificar” para “ser lo que buscás” (Manifiesto).
Energía invisible es la semilla que muta en futuro, que deja huellas, que se alimenta del sol. En la misma dirección, lo que ahonda en sus letras derrama en el andar de encuentros claros, contundentes en la forma de llegar, “las bases construir”. Todas lecturas y clarividencias en la manera de perpetuar emociones que son para siempre, pelean día a día como aquello que “se hace polvo y vuelve a renacer” (Nawal).
“¿Para qué estamos acá?” se oye en Motivo por el cual existo, y la respuesta es clave: envuelto en un ideal individual/colectivo —“tratar que sea así” — con la meta para que sea real y “algo más que mirar para atrás”.
La Energía invisible está en todos lados: viaja, se reproduce, estimula, se regenera en el aire, es. Una forma de ver aquello que se transmite de ser en ser y que nos mantiene comunicados dentro de un código global. Es música. Es canción. Es rock.
Esa búsqueda —puente de energía, reflejo y liberación— queda impresa en cuarenta minutos en donde una propuesta universal en clave rock se expande desde caminos de cadencias perfectas y elaboradas con la pretensión de hacer “sentir”, buscando felicidad en las cosas que se hacen con amor.

Escuchalo en www.protoplasmarock.com.ar

*Lic. en Periodismo y Comunicación Social de la FPyCS (UNLP).

 

spinetta[1]

Afredo Rosso en el viaje

El periodista más experimentado del rock escribió para la edición Todo Spinetta. Viaje por un texto en el que desanda su camino en la vida junto a las melodías del Flaco. Una historia de música, enseñanzas y canciones inoxidables.

 

Spinetta o la magia de todos los días

Actualmente, Rosso conduce La trama celeste en AM 750 (sáb. de 18 a 21).

Actualmente, Rosso conduce La trama celeste en AM 750 (sáb. de 18 a 21).

Por Alfredo Rosso*
Spinetta me hizo ver la dimensión de lo mágico en la vida de todos los días. Un día de 1968 escuché “Para saber cómo es la soledad” de Almendra como cortina del programa “Modart en la Noche” y algo se encendió en mí. Entendí la sonrisa del arte, la sensación de que la vida puede ser más liviana y a la vez dulcemente compleja. Usurpaba el gobierno una de las tantas dictaduras militares que padecimos en aquellas décadas, pero más allá de la censura castrense, estaba la censura civil, la pacatería de un ser nacional conservador, prejuicioso, rígido. Y el rock en general —y Spinetta en particular— vinieron a romper con ese gris de tedio, de ebriedad mesiánica, de argumentos de vida planificados por otros.
La música, la letra, la vibración de Spinetta ponían color allí donde había tonos de gris. Nunca tuve ídolos; no creo en los ídolos. Creo, sí, en compañeros de viaje con quienes comparto sensaciones, sentimientos, percepciones y dudas en esta loca, imprevisible odisea de la vida. Y así me vi compartiendo las propuestas de Spinetta a través de las décadas. Seguí de cerca las pinceladas musicales que dio con Pescado Rabioso, con Invisible, con Jade, y en sus varios proyectos bajo su propio nombre. Siempre amé su integridad, la forma en que vivió su vida como vivió su arte: sin resignar, sin renunciar, mirando hacia adelante.

 

*Entre 1980 y 2002 se desempeñó en varias revistas como Mordisco, Cerdos y Peces, Rock & Pop, Los Inrockuptibles, Esculpiendo Milagros, Mix, La Mano (como Director asociado) y los suplementos musicales y para jóvenes Si (Clarín), Rock (La Nación), No y Radar (Página/12). Trabajó en importantes compañías discográficas, como Music Hall (de 1976 a 1979), BMG (de 1996 a 1998, y colaboró con las reediciones de discos de rock nacional de Sony Music y EMI Odeón. Realizó distintos trabajos en radio, como programador y productor musical de FMR (Radio Rivadavia, de 1982 a 1985), Lado B (Radio Alfa, 1993), La Mano y Expreso Imaginario (Radioactiva, de 1995 a 1997, y 2001 respectivamente). Produjo y musicalizó La casa del Rock Naciente (Radio Rock & Pop). Para televisión, realizó un programa para la BBC de Londres sobre música argentina (en 2004), y produjo y condujo el programa Vinilo, en el canal Much Music entre 2004 y 2005. Dictó numerosas conferencias y seminarios sobre rock argentino, en la Universidad de Belgrano y en el espacio de arte Artilaria. También fue traductor e intérprete del inglés, para Warner Bros. Actualmente conduce La trama celeste (sábados de 18 a 21 por AM 750) y realiza una columna de música rock en Negrópolis (conducido por Elizabeth Vernaci en Rock & Pop).
Fuente: Wikipedia.org

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Buscá el viaje “Todo Spinetta”

Ya está en las calles la edición Nº 16 de el viaje. Viajan: Alfredo Rosso, Nacho Babino, Mauro Basiuk, NicoB Mansilla, Álvaro Nigro, Ariel Boffelli, Mauricio Villafañe, Estefanía Dupraz y Félix Mansilla. 

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Conseguila en…

Lobos: Colombo diarios (H. Yrigoyen y Arevalo). HJ Electricidad (H. Yrigoyen 57). Pericles (9 de Julio). Gráfica Arias (Berro 381). Mirar Cultura Lobos (Rauch 155). Stihl Concesionaria (H. Yrigoyen 983). Scotti Seguros (Moreno y Laprida). Fábrica de pastas Sol de Marga (Necochea 487). Pastas Biló (Perón 344). Pintureria Barbieri (Alberdi 120). Custom Shop (Bs. As y Almafuerte). Canal Cuatro (Bs. As), Biroccio Molinos (Olavarrieta 332), Andale Wey (Ayacucho 30), Soc. Rural (Las Heras 87), Casa Cultura de Lobos (Salgado 585). Paradise (9 de Julio 63). Peluquería Cousin´s (Moreno 539).

En Salvador María: Ferreteria Don Atilio (Av. 10 Jerónimo Topa). Heladería Don José (Av. 19 J.T). Autoservicio La Armonía (Av. 10 J.T). Autoservicio Canis (calle 5 y 16 Nº 123). Forrajeria Los Pastizales (calle Nº 166).

En el camping Bahía de Los Lobos: Bar Adonde quieras Rock & Food.

En La Laguna: Restaurant Parrilla Un Lugar (Club de Pesca Lobos).