Quiebre

Quiebre

Por Estefanía Bustos

Parado en el medio de la nada, no soy yo ni tampoco el que solía ser. Una sombra espectral abraza, me hace recordar momentos oscuros que el alma solía iluminar. No reconozco el viejo camino para volver, no encuentro el nuevo camino para estimular a mis pies. Ya no me queda iniciativa para viajar; supongo que es mejor parar, dejar de caminar. Perdido ¿Quién sabe?

La cara se me desdibujó, la felicidad instantánea desapareció. ¡Uh! La careta se rompió en millones de pedazos, la careta se cayó… se me cayó. Al espejo hoy solo veo reflejarse a un triste cagón.

En crisis con mi otro yo, peleándonos por ocupar un cuerpo que se marchita con el tiempo,como una planta sin amor que sin cuidado se quedó. Por inercia respiro, por inercia sonrío. Me levanto temprano y la rutina me lleva de la mano. Yo ya no siento nada, nada más que este vacío.
Quebrado por dentro ¿Eternamente?

Una parte de mi vuela a velocidades inexplicables. Me aturde, me pega y me voltea; me enloquece, me sosiega, me desvela. Ella piensa, me piensa y creo que es la mente. Juega juegos perversos escondida de los ojos, dispara a mansalva contra mi gente.
Tiempo fugaz ¿Inexistente?

¿Quién llamó a esta intervención al minutero? Momentos de tic tac en silencio que quiero encontrar y ella desesperada me viene a buscar, con su simpleza me quiere arreglar y yo no quiero. No se cómo decírselo, yo ya no la quiero.

(de la edición Nº 15, enero 2013)

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