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Revisionismo retórico

Reproducimos aquí citas de un libro con una selección de notas de Arturo Jauretche, Prosa de hacha y tiza, para insistir sobre que en dos mil también nos quedan cuestiones por revisar. Por Félix Mansilla

La idea para esta breve nota es apuntar sobre temas de la actualidad, en su mención generalizada, para dar contraste con pasajes de la Historia Argentina del siglo XX.

Así, trazar un repaso sobre la pluma de Jauretche no viene mal, ya que explica un sinfín de cuestiones que aún, por estos días, siguen tan vigentes como legitimadas.

Introducción a Jauretche
(Nacimiento de una Nación). “El origen está en el esquema inicial de ‘civilización y barbarie’. Primero se confundió civilización con cultura. Y un deslumbramiento en los suburbios de la civilización, se conjeturó que la sociedad a la que se pertenecía no tenía una cultura. La cultura que provenía de las raíces hispano-indígenas fue considerada barbarie y por consecuencia civilizar fue derogar lo preexistente. De tal manera, la cultura no tenía que nacer tal como el árbol siguiendo el proceso desde la semilla, sino del trasplante. Las condiciones económicas del siglo XIX propicias a la incorporación de la pampa húmeda al mercado mundial, facilitaban esa tarea de trasplante, ofreciendo un suelo virgen de ocupación anterior. Ni intereses, ni construcciones, ni hombres, ni nada que demoler: el espacio ideal para el trasplante”. “(…) el modelo era Europa; si el ejemplo económico era el inglés, el cultural era Francia. Se trataba de realizar Europa en América y esto llevaba implícito la desamericanización. Éramos americanos por una desgraciada circunstancia geográfica; y españoles, indígenas o mestizos, también por una desgraciada circunstancia histórica que tal vez las invasiones inglesas hubieran remediado, según el gusto de gran parte de la ‘intelligentzia’ (1967)”.

Los tilingos de la economía
(En el segundo semestre llegarán las inversiones. Análisis del Fondo Monetario Internacional). Jauretche en noviembre de 1959. “Es típico de la mentalidad colonialista: prescindir del conocimiento de la propia realidad para aplicar soluciones ajenas y tener en menos la capacidad de los propios, que por lo menos saben algo del país, siempre más que los importados”.

(No vamos a devaluar). Acá, Jauretche redacta algunas cuestiones a un analista alemán que viajaba por el mundo recomendando recetas económicas. “Yo le diría al doctor Ludwig Erhard (autor del ‘milagro alemán’): “(…) el país se resiste a todos esos planes importados, que sólo se aplican por la violencia, o por la descarada defraudación del programa con que se va a las elecciones”. (Somos el cambio). Un poco más: “Lo que sí creo que es original de este país, es eso de que un gobierno triunfe con un programa y aplique el otro, el programa derrotado, que es el que viene de afuera”.

(Argentina reingresó al mundo). “Basta detenerse un instante a mediar para llegar a la comprobación indiscutible: es historia argentina la historia de los sometimientos, de las capitulaciones, de las concesiones, de las imposiciones hechas desde el exterior”.

(El fin de la grieta). “Ésas son las ‘figuraciones y desfiguraciones’ de que habló antes don Hipólito, y que consisten siempre en crear problemas marginales de división, generalmente ideológicos, para impedir que los argentinos se unifiquen en una línea nacional que es imbatible; que puede ser estafada después de los comicios, como ahora, o impedida por la fuerza, como casi siempre y también ahora, pero que es la conciencia permanente del país”.

(El cambio somos todos). “Católicos y descreídos, izquierdistas y derechistas, obreros y patronos, han entrado muchas veces por el aro de esas ‘desfiguraciones’. Y, ¿cómo no entrar, si para oscurecer su inteligencia en los problemas nacionales se ha falsificado la historia, se ha organizado la escuela y la universidad, se ha instrumentado la prensa, la radiotelefonía y la televisión?”.

(de la edición Nº 51, octubre noviembre diciembre 2016)