Protoplasma, por Nico B Mansilla.

Un árbol de energía invisible

El sábado fue la presentación del esperado primer trabajo de estudio de Protoplasma, Energía invisible. Crónica y fotos de un show distinto, demoledor.

Energía invisible (2013).

Energía invisible (2013).

Por Félix Mansilla

Protoplasma apuesta de lleno al rock. Se define dentro de la senda que precede al género en su evolución y ejecuta toda la energía por dar en cada uno de sus shows en vivo. La puesta en escena en la Casa de la Cultura a cargo de Matías Olivastri, fue la representación espacial del arte de tapa de Energía invisible: el árbol con hojas ‘protoplasmáticas’, llaves flotando en el aire, la media luna en constante brillo, las raíces de eso que la banda expresa en sus símbolos: un bosque que desprende, esencialmente, eso que llega en variadas formas: en viento, con aires nuevos, naturaleza plena —“belleza inagotable”, como narra Jardines de silencio— desde un sentido sumido en la forma de plantear maneras de ver la realidad a través de la música.

Esa particularidad en el arte del disco, derivada de las obras del artista local Pedro Rossi, formula paisajes que por imaginarios o siderales no dejan de ser reales en el tiempo. Allí, convergen en el horizonte infinitas figuras que son otras por el modo de flotar en los planos de conformación y determinación en el booklet de Energía invisible, interpretados por Dominga! en el diseño.

El teclado de un piano que se inscribe ondulante, gente que observa, instrumentos que suenan, cuatro canoas que van, estrellas, aves blancas, una mano que empuña un lápiz (pieza clave en la creación), un carrusel, una cuba, un cuadro, una clave de sol horizontal y la luna que contempla.

Gastón Colombo.

Gastón Colombo.

Estreno eterno

El sonido de la Casa de la Cultura es distinto cada vez que una banda de rock suena. Esta vez, el equipamiento de Luis Molina hizo que en lo visual Protoplasma luciera conforme a las interpretaciones sonoras —nítidas en la voz y en cada instrumento—en cada recorrido del show. Así, el fondo del escenario tomó formas y espacios, dando una perspectiva de constante cambio alrededor. Cada una de las canciones mutó el aire con colores dentro de flashes que se rearmaron al ritmo de cada instante de Energía invisible.

Diego Pippo.

Diego Pippo.

El show

Pasadas las 21 hs., con la sala repleta de público, a oscuras, Protoplasma salió con Intro, un pasaje instrumental potente que continúa sin respiro en Letargo, que en el estribillo grita “no dejes que la vida te dominen, tratá de hacerle frente a la razón”. Luego Otoño, bello paisaje sonoro con aires de un ritmo progresivo, con leves toques del Piazzolla más eléctrico que vuela hacia una base solida en clave rock mid tempo. “Si existiera un lugar donde al cielo llegar, deberíamos ir (…) Una estrella fugaz será nuestra canción, navegando en sus tonos hasta no ver el sol”.

Para repasar la lista de creaciones del disco en formato vivo, pasaron Jardines de silencio, Sin nombre, Motivo por el cual existo, Manifiesto, Luces que no vemos y Nawal. En ese breve intervalo, sonó Camino a Raskdhartha que le da fin a Energía… en un puente instrumental ácido, despejado, expandido en resonancias cíclicas que van y vuelven hasta fundirse y desaparecer.

Pablo Arévalo.

Pablo Arévalo.

El fin inagotable 

La segunda parte del recital es donde la banda plasma su esplendor sonoro, como en un final que se aproxima desde la potencia, con bases claves, claras, inmersas en la afronta metal. “Esto es nuestro homenaje al Flaco” Spinetta, anunció Gastón Colombo (voz y guitarra) para que flote una versión rock power de Post-Cruxifixión de Pescado Rabioso y seguir con la nueva Solos, donde se puede encontrar otra de las aristas de las composiciones con renovadas formas de dar y sonar. Luego, otro estreno, Sueños hechos realidad, agitada producción desde el costado más punk en la voz de Pablo Arévalo (guitarra y coros).

Pablo Catalano.

Pablo Catalano.

En el medio del fin, la zapada El escocés se amplió concisa, ajustada, terminante, donde la base de bajo de Diego Pippo resonó en paralelo a los arreglos de batería de Pablo Catalano, justos para volver al movimiento de Bienvenidos, otro instrumental amurado en riffs a dos guitarras, previo a la llegada del end preciso de Sol y en los bises Roma de Pez.

Fotos: Nico B Mansilla

Un pensamiento en “Un árbol de energía invisible”

  1. Que palabras tan llenas. Piazzola en Otoño, no lo había visto y algo de eso tiene. Gracias Muchachos!!!

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